sábado, 13 de diciembre de 2008

Alejandro Apo le pone un toque distinto a la radio.

La Promesa - Eduardo Sacheri




Deporte, política y creatividad

04-10-2008

Conduce Donde quiera que estés

(Continental, lunes a viernes de 23 a 1). Todo con afecto (Sábados de 14 a 17). Montó, como espectáculo de teatro, Y el fútbol contó un cuento, que ya recorrió 270 ciudades.
Por Chistian Rémoli
Periodista


Como no podía ser de otra manera, Alejandro y Marcelo le dedican un sentido homenaje al más grande jugador de todos los tiempos, a través de una bella balada de Pablo Coll cantada por Sanjurjo y los conmovedores Versos para Maradona, de Héctor Negro, expresados por Alejandro.
El espectáculo lleva recorridas más de 270 ciudades en todo el país y más de 400 representaciones. En el equipaje siempre va una anécdota de Labruna, un saludo eterno a Maradona, un tango de Cadícamo, una gambeta de Rojitas y un cuento del inolvidable Fontanarrosa.


“¡Qué suerte nene, quedó vino para la nota!” Alejandro Apo se acomoda sus jeans negros arriba de la camisa blanca y se levanta para llamar al mozo por un agua más. El contexto de la entrevista pertenece a lo que se fantasea de este señor de casi 1.90, barba y pelo largo: restaurante del centro de Buenos Aires y una mesa después de un almuerzo en la que hubo una charla que se estiró casi hasta la hora de té.


–¿Qué lectura hacés de que tu ciclo Todo con afecto, en Radio Continental, lleve –con alguna interrupción– casi 13 años de aire?


–La lectura que hago es que la radio está invicta, la radio no pierde nunca porque nunca pasa de moda.


–¿Y cómo arrancó la idea de leer cuentos de fútbol por radio?


–En enero del ’95 yo volví a Continental después de haber estado cinco años en Telefé. Víctor Hugo (Morales) me dijo que en la radio no quería transmitir más el fútbol de ascenso y me tiró la idea de generar un programa que era solamente para el verano. Entonces le dije que tenía en mente hacer un programa donde pudiera hablar con mis ídolos (Pastoriza, Rattín, Pedernera) y leer literatura futbolera, que en ese momento era muy poca. Le pusimos Todo el verano en un día, en honor al cuento de Ray Bradbury. En la radio gustó y en la gente pegó mucho. Seguimos en el invierno pero le cambiamos el nombre, pasó a llamarse Todo con afecto. Así fue la historia.


–¿Con qué tiene que ver el auge de literatura futbolera?


–Mirá, este es un mundo que no invita a leer. No es un mundo que te dice “andá al sillón de tu casa y pasá por la apasionante aventura de leer un libro”, más bien te invita a otras cosas. Lo que logramos es contagiar a algunos adolescentes que tienen la pasión por el fútbol y acercarlos, arrimarlos de alguna manera a la literatura y eso se reprodujo de manera notable. Por ejemplo, muchas profesoras de Lengua incorporaron a sus programas cuentos como Esperándolo a Tito, de Eduardo Saccheri, para enganchar a los pibes con la lectura. A tal punto, que maestros de la provincia de Buenos Aires, sur de Santa Fe y sur de Córdoba me piden bibliografía de literatura deportiva para darles cada vez más textos de este tipo a los chicos del secundario.


–¿Y por qué creés que se perdió tanto tiempo? ¿En qué?


–En descubrir la importancia de la literatura futbolera.


–¿Tendrá que ver con que muchos intelectuales miraron casi siempre al deporte por arriba del hombro?


–Seguramente. Tiene que ver con el desprecio por la literatura de Fontanarrosa, por ejemplo. El Negro fue traducido a todos los idiomas y algunos intelectuales dicen que lo que hacía era un arte menor, porque hablaba de deportes o de humor. Eso es una vergüenza. Pero la cultura popular siempre fue bastardeada y no es casual. Los tipos como él, que pueden mezclar a las vecinas de la esquina que van a la verdulería en chancletas con la Torre Eiffel, son transgresores. Quiero decir, esos tipos son de la esquina pero son de París. Alejandro Dolina, otro ejemplo: hace que los muchachos de la pizzería puedan ser visitados por los Dioses Griegos. Eso quiere decir que los futboleros también somos capaces de involucrarnos en la cultura popular. Además no hay que confundir, nosotros no usamos la memoria porque somos nostálgicos y tangueros, la usamos básicamente como enfrentamiento al olvido. Digamos, somos de barrio pero no nos chupamos el dedo. Éramos nosotros los que íbamos a las manifestaciones a defender las causas justas. Y son de las barras nuestras de las que faltan muchos muchachos que hoy están desaparecidos.


–¿Me contás como eran las sobremesas en tu casa?


–Eran maravillosas. Mi papá, el verdadero Apo (Alfredo), creador de Polémica en el Fútbol y periodista deportivo de raza, nos hacía elegir un cuento a cada uno, leerlo en voz alta y después polemizarlo. Éramos mis cuatro hermanos, mi abuela materna, más mi papá y mi mamá. Yo ahí conocí de muy pibe a Borges, Cortázar, Bradbury. Entonces leer cuentos en voz alta es para mí algo completamente normal desde aquella época. Ese clima cultural yo se lo agradezco muchísimo a papi y a mami.


–¿Y qué lugar ocupaba la palabra Perón en ese contexto?



–Importantísimo. Yo soy criado en un ambiente que podría resumir en una frase del poeta Héctor Negro que me parece extraordinaria “…y una foto de Evita que mamá jamás dejó sin flores”; eso me da vueltas todo el tiempo por la cabeza.


–¿Y qué significado te parece que tiene la palabra Perón hoy?


–Me gustaría que tuviera más gravitación.


–¿En qué cuestiones?


–En la estrategia política, por ejemplo. En interpretar la voz del pueblo, también. A mí me parece que los Kirchner –en ese sentido– intentaron reflotar los valores del peronismo, que son la base de encontrarnos con un lugar más lindo y más justo.


–¿Qué viene a ser el peronismo hoy según tu visión?


–Y... hubo muchas piedras. Yo creo que es toda una proeza mantenerse en el peronismo desde la idea. Fue muy desfigurado por algunos sectores por una cuestión natural del peronismo, que hizo que en algún momento entraran en el mismo frasco López Rega y John William Cooke. Pero te diría que la importancia aún hoy sigue estando en su líder, Perón, y en Eva. Te voy a decir algo que me decía mi papá perfectamente aplicable al presente: “Cuando uno ve los enemigos del peronismo, se da cuenta de que eligió el camino acertado”. Si vos ves los enemigos que tiene este gobierno, no son muy diferentes a los de Perón. De todas maneras, mi apoyo a este gobierno, siempre es un apoyo crítico, creo que siempre hay que volver a Perón y a sus enseñanzas.


–Apo denota en sus formas que pertenece a una época no tan lejana, en la que los periodistas deportivos no querían tener los mismos autos-minas-celulares-peinados-relojes e ir a los mismos boliches que los jugadores. Momentos en los que escribir 10 líneas en un diario o hacer una conexión radial desde una cancha de ascenso, valían más que exhibirse una hora en TV. “Estamos muy mal en general. El periodismo deportivo de hoy está representado por un grupo de periodistas que dependen de un grupo empresario, Torneos y Competencias, y de Clarín
, ambos socios de la AFA. Es un fútbol de la TV, del show business, es un periodismo de programas mediáticos donde los árbitros se hacen llamar por sus apodos. Hacen lo que quieren del fútbol, empiezan los partidos a la hora que quieren. Con la llave maestra que les dio Julio Grondona hacen lo que se les antoja con el fútbol, porque el fútbol no es más de la gente, es de la televisión; no es más del viejo que lleva al hijo de la mano a la cancha, es del living con la pizza y la empanada. Y dentro de este contexto lo que más me preocupa es la formación de los periodistas, de los chicos, que es cada vez menor. Salen por tele muy bien empilchados, buenos trajes, buena pinta, pero se conforman con ganar bien, salir con una piba, si es posible actriz, y así les va bien. No les interesa saber quién fue Erico, Labruna o Pedernera, ni tampoco tomar al fútbol como vehículo de ideas, como símbolo de la cultura popular. Entonces, los pibes que se están formando como periodistas deportivos ven eso y quieren ser así. De esta manera, tenemos tipos que pueden dar mucho más pero que se quedaron en un chiste. Eso es lo que propone la televisión del fútbol.


–De todas maneras vos, por tus modismos, tenés llegada a muchos pibes que se están formando.


–Sí, es verdad. Y en eso tiene que ver mucho el programa de Matías Martín (NdelaR Basta de Todo, FM Metro). Es un programa que se escucha mucho, especialmente por los pibes. Eso me da una llegada diferente, en un programa donde pasan cosas maravillosas. Yo no acepto propuestas más allá de mis programas, pero a Matías Martín le dije que sí, la verdad es que me sorprenden los pibes que me paran por la calle para que les diga cosas como “tengo miedo, nene” o algunos de esos modismos que están instalados.


–Volviendo a los periodistas deportivos de ahora y la comparación con los de antes. Tu generación también tiene algunas marcas, por ejemplo la polémica Menotti-Bilardo. ¿Cómo suena a tus oídos eso, 25 años después?


–Veamos ¿Quién puede estar en desacuerdo con que los dos contribuyeron al desarrollo del fútbol? Nadie. Pero por ejemplo, Menotti cree que el fútbol se hace a partir de sus ideas y no de los jugadores que tiene. Eso es una locura. Jugar siempre igual es un error. Es como sentarse a una partida de truco y decir “mirá que te voy a mentir”. Ahora, si vamos a lo concreto, es una cosa increíble que dos técnicos, y los periodistas que están más cerca de ellos, estén peleados por parar el equipo diez metros más atrás o más adelante. Increíble.


–Hablabas de Perón. Tu devoción por él y por Maradona, ¿se parecen en algo?


–Sí, totalmente. Llevado al fútbol para mí Maradona es Perón, Carlos Bianchi el vice y Claudio Caniggia, el jefe de Gabinete. Maradona representa para mí el símbolo del futbolista más grande de la historia. Lo digo aún no habiendo visto a los grandes de la historia, porque no se puede jugar más que Maradona. Es la deducción que hago. Y me gustaría aclararte que no me permito juzgarlo nunca por sus actitudes de vida porque mi rancho está lleno de cosas por arreglar.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Dia de la Inmaculada Concepcion de María


VATICANO, 08 Dic. 08 (ACI).-El Papa Benedicto XVI presidió el rezo del Ángelus en la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María y aseguró que en ella "contemplamos el reflejo de la Belleza que salva el mundo: la belleza de Dios que resplandece en el rostro de Cristo".

Ante miles de peregrinos que llegaron hasta la Plaza de San Pedro, el Santo Padre precisó que en María "esta belleza es totalmente pura, humilde, libre de toda soberbia y presunción". Recordó que así es como la Virgen se mostró a Santa Bernadette en Lourdes, cuando le dijo "Yo soy la Inmaculada Concepción", y como es hoy venerada en santuarios de todo el mundo.

El Papa explicó que la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María recuerda dos verdades de la fe: la existencia del pecado original, y sobre todo la victoria de Cristo sobre el mal. Una victoria que resplandece de forma sublime en María Santísima.

"La existencia de lo que la Iglesia llama 'pecado original' es desgraciadamente de una evidencia aplastante, si simplemente miramos a nuestro alrededor y ante todo dentro de nosotros. La experiencia del mal es tan consistente" que "suscita en nosotros la pregunta: ¿de dónde procede?", "un interrogante aún más profundo" para el creyente: "si Dios, que es Bondad absoluta, ha creado todo, ¿de dónde procede el mal?", indicó.

Benedicto XVI explicó que la respuesta se desprende de las primeras páginas de la Biblia con el relato de la creación y de la caída de los primeros padres.

"Dios ha creado todo para la existencia, en especial creó al ser humano a su propia imagen; no creó la muerte, sino que ésta entró en el mundo por envidia del diablo –como dice el libro de la Sabiduría (1,13-14; 2,23-24)-, el cual, rebelado contra Dios, atrajo en el engaño a los hombres, induciéndoles a la rebelión", señaló.

"Es el drama de la libertad que Dios acepta hasta el fondo por amor, prometiendo en cambio que habrá un hijo de mujer que aplastará la cabeza de la antigua serpiente", subrayó y agregó que "la Mujer predestinada a ser Madre del Redentor, madre de Aquél que se ha humillado hasta el extremo para reconducirnos a nuestra dignidad original", "a los ojos de Dios siempre ha tenido un rostro y un nombre: 'llena de gracia', como la llamó el Ángel visitándola en Nazaret".

La liturgia de hoy afirma que Dios "preparó una morada digna para su Hijo y, en previsión de la muerte de Él, la preservó de toda mancha de pecado", explicó.

Como es tradición cada 8 de diciembre, el Papa Benedicto XVI visitará esta tarde la Plaza de España en Roma, donde rendirá un homenaje ante la imagen de la Inmaculada Concepción.


fuente

una maravilosa enseñanza...

domingo, 7 de diciembre de 2008

Globos de colores

En cierta ocasión Martin Luther King se encontraba a punto de dar una de sus famosas conferencias acerca de los derechos humanos, cuando notó que un pequeño niño de color negro se encontraba al frente de su auditorio. Se sintió sorprendido y preguntó a uno de sus ayudantes al respecto, éste le indicó que el niño había sido el primero en llegar al lugar.

Cuando terminó su discurso se soltaron globos de diferentes colores al cielo, los cuales el pequeño no dejaba de mirar. Esto llamó la atención de Martin Luther King, quien abrazándolo lo levantó en brazos.

El pequeño lo miró fijamente y le preguntó si los globos negros también volaban hacia el cielo. Martin lo vio dulcemente y le contestó: "Los globos no vuelan al cielo por el color que tengan, sino por lo que llevan dentro".

Y tú... ¿qué llevas dentro?, ¿te permitirá llegar al cielo?.


Escucha, nunca sabes, si dirán las palabras justas que estabas esperando.
Despierta, nunca sabes, si ese día cambiará el resto de tu vida.
Habla, nunca sabes, si tus palabras despertarán sentimientos en personas insospechadas.
Cambia, nunca sabes, si el nuevo camino te traerá nuevas alegrías.
Analiza, nunca sabes, si la situación que te acongoja, está disfrazada de oportunidad.
Arriesga, nunca sabes, si tus movimientos audaces, serán el comienzo de una cadena de éxitos notables.
Camina, nunca sabes, si tus huellas, serán el camino que sigan aquellos que confían en Ti.
Perdona, nunca sabes, si las ofensas son en realidad pruebas que te ayudan a crecer.
Estimula, nunca sabes, si tus acciones generarán acontecimientos a tu favor.


JESÚS ALEJANDRO GODOY

viernes, 5 de diciembre de 2008

**aLcAnZa Tu SuEñO****

Sé firme en tus actitudes y
perseverante en tu ideal.

Pero sé paciente, no pretendiendo
que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo, y todo
lo que es tuyo, vendrá a tus manos
en el momento oportuno.

Aprende a esperar el momento exacto
para recibir los beneficios que reclamas.

Espera con paciencia a que maduren los frutos
para poder apreciar debidamente su dulzura.

No seas esclavo del pasado
y los recuerdos tristes.

No revuelvas una herida que está cicatrizada.
No rememores dolores y sufrimientos antiguos.

¡Lo que pasó, pasó!

De ahora en adelante procura construir
una vida nueva, dirigida hacia lo alto
y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás.

Haz como el sol que nace cada día,
sin acordarse de la noche que pasó.

Sólo contempla la meta
y no veas que tan difícil es alcanzarla.

No te detengas en lo malo que has hecho;
camina en lo bueno que puedes hacer.

No te culpes por lo que hiciste,
más bien decídete a cambiar.

No trates que otros cambien;
sé tú el responsable de tu propia vida
y trata de cambiar tú.

Deja que el amor te toque
y no te defiendas de él.

Vive cada día, aprovecha el pasado para bien
y deja que el futuro llegue a su tiempo.

No sufras por lo que viene, recuerda que
"cada día tiene su propio afán".

Busca a alguien con quien compartir
tus luchas hacia la libertad;
una persona que te entienda,
te apoye y te acompañe en ella.

Si tu felicidad y tu vida
dependen de otra persona,
despréndete de ella y ámala,
sin pedirle nada a cambio.

Aprende a mirarte con amor y respeto,
piensa en ti como en algo precioso.

Desparrama en todas partes
la alegría que hay dentro de ti.

Que tu alegría sea contagiosa
y viva para expulsar la tristeza
de todos los que te rodean.

La alegría es un rayo de luz
que debe permanecer siempre encendido,
iluminando todos nuestros actos
y sirviendo de guía a todos
los que se acercan a nosotros.

Si en tu interior hay luz y dejas abiertas
las ventanas de tu alma,
por medio de la alegría, todos los que pasan
por la calle en tinieblas,
serán iluminados por tu luz.

Trabajo es sinónimo de nobleza.
No desprecies el trabajo
que te toca realizar en la vida.

El trabajo ennoblece a aquellos
que lo realizan con entusiasmo y amor.

No existen trabajos humildes.
Sólo se distinguen por ser
bien o mal realizados.

Da valor a tu trabajo,
cumpliéndolo con amor y cariño
y así te valorarás a ti mismo.

Dios nos ha creado para realizar un sueño.

Vivamos por él, intentemos alcanzarlo.

Pongamos la vida en ello y
si nos damos cuenta que no podemos,
quizás entonces necesitemos hacer
un alto en el camino y experimentar
un cambio radical en nuestras vidas.

Así, con otro aspecto, con otras posibilidades
y con la gracia de Dios, lo haremos.

No te des por vencido,
piensa que si Dios te ha dado la vida,
es porque sabe que tú puedes con ella.

El éxito en la vida no se mide
por lo que has logrado,
sino por los obstáculos que has tenido
que enfrentar en el camino.

Tú y sólo tú escoges la manera
en que vas a afectar el corazón de otros
y esas decisiones son de lo que se trata la vida.

"Que este día sea el mejor de tu vida
para alcanzar tus sueños".

martes, 18 de noviembre de 2008

Anillos Plateados de los Delfines.

Los delfines generan estos anillos bajo el agua , para divertirse. Al hacer un movimiento brusco con su cabeza hacen aparecer este anillo plateado ante su pico. Este anillo no vuelve a subir a la superficie! Se queda en una posición vertical en el agua. El delfín puede crear un nuevo y mas pequeño anillo a partir del grande. Al morder al anillo lo desintegra en miles de pequeñas burbujas que vuelven a subir a la superficie. De hecho esta anillo es un vórtice generado por la extremidad de la aleta dorsal y en la cual se sopla aire a través de la nariz que tiene encima de su cabeza. La energía generada por el vórtice es suficiente para impedir a las burbujas volver a subir a la superficie por un tiempo... El tiempo para el delfín de jugar con el anillo. Asombroso , ¿verdad?

Luis Miguel Corral Fernandez(gracias por la info)

sábado, 15 de noviembre de 2008

Hoy tire viejas hojas- Nito Mestre

Hoy tiré viejas hojas,
esas que hablaban del pasado.
Terminé de escribir
con el último aliento a las tres,
quedan en la mesa
las sonrisas que dejaste
una vez
al despertar.

Hoy las dulces palabras
que faltan
están en mi pecho,
susurrándole al alma
la calma que debe tener.

Suben en las sábanas
caricias que hoy tendrán que
esperar
la piel que ama y no estás.

Hoy me tiro en la cama
y atrapo el amor en mi
almohada,
sólo espero encontrarla
de nuevo
en el sueño de hoy,
mirando esos ojos como brillan
dentro mío, listos para amar,
para amar.

viernes, 14 de noviembre de 2008

poesia... Juana de Ibarbourou


ESTIO


Cantar del agua del rio.
Cantar continuo y sonoro,
arriba bosque sombrio
y abajo arenas de oro.

Cantar...
de alondra escondida
entre el oscuro pinar.

Cantar...
del viento en las ramas
floridas del retamar.

Cantar...
de abejas ante el repleto
tesoro del colmenar.

Cantar...
de la joven tahonera
que al rio viene a lavar.

Y cantar, cantar, cantar
de mi alma embriagada y loca
bajo la lumbre solar.

viernes, 17 de octubre de 2008

CanÇóde Matinada

Joan Manuel Serrat (1966)



Amb aquesta cançó el jutge nº13 dels Setze Jutges, a l'any 1966 aconseguí ésser número u de vendes a tot Espanya.

Con esta canción se hizo famoso en toda España en el año 1966 y cantando en catalán,a pesar del gobierno de la época.

Todos los admiradores/as de Serrat estáis invitados a entrar al grupo:
http://www.youtube.com/group/serrat


Años mas tarde...



En Serrat interpreta aquesta cançó a la gala final del programa de TV3 "100 anys de cançons"



que dulzura Nano!!!!

martes, 26 de agosto de 2008

Empezar de nuevo...

por Carlos Guillermo Garibay
(mayo 2003)



Yo le tenía miedo a la oscuridad,
Hasta que las noches se hicieron largas y sin luz.
Yo no resistía el frío fácilmente,
Hasta que aprendí a subsistir en ese estado.
Yo le tenía miedo a los muertos,
Hasta que tuve que dormir en el cementerio.
Más aún, yo le tenía miedo al espanto,
Hasta que tuve que dormir en el crematorio.
Yo sentía rechazo por los rosarinos y
por los porteños,
Hasta que me dieron abrigo y alimento.
Yo sentía rechazo por los judíos,
Hasta que le dieron medicamentos a mis hijos.
Yo lucía vanidoso mi pullóver nuevo,
Hasta que se lo di a un niño con hipotermia.
Yo elegía cuidadosamente mi comida,
Hasta que tuve hambre.

Yo desconfiaba de la tez cobriza,
Hasta que un brazo fuerte me sacó del agua.
Yo creía haber visto muchas cosas,
Hasta que vi a mi pueblo deambulando sin rumbo por las calles.
Yo no quería al perro de mi vecino,
Hasta que aquella noche lo sentí llorar
hasta ahogarse.

Yo no me acordaba de los ancianos,
Hasta que tuve que participar en los rescates.
Yo no sabía cocinar,
Hasta que tuve frente a mí una olla con arroz
y niños con hambre.
Yo creía que mi casa era más importante que las otras,
Hasta que todas quedaron cubiertas por las aguas.
Yo estaba orgulloso de mi nombre y apellido,
Hasta que todos nos transformamos en
seres anónimos.
Yo casi no escuchaba radio,
Hasta que fue la que mantuvo viva mi energía.
Yo criticaba a los bulliciosos estudiantes,
Hasta que de a cientos me tendieron sus manos
solidarias.
Yo estaba bastante seguro de cómo serían
mis próximos años,
Pero ahora ya no tanto.
Yo vivía en una comunidad con una clase política,
Pero ahora espero que se la haya llevado la corriente.
Yo no recordaba el nombre de todas las provincias,
Pero ahora las tengo a todas en mi corazón.
Yo no tenía buena memoria,
Tal vez por eso ahora no recuerde a todos,
Pero tendré igual lo que me queda de vida para agradecer a todos.
Yo no te conocía,
Ahora eres mi hermano.
Teníamos un río,
Ahora somos parte de él.
Es la mañana.
Ya salió el sol y no hace tanto frío.
Gracias a Dios.
Vamos a empezar de nuevo.

Carlos Guillermo Garibay
Santa Fe, 2 de mayo de 2003

Nota:
Este poema circuló por internet, primeramente como anónimo. Luego también se dijo que era de un tal Carlos Guillermo Garibay, abogado y poeta santafesino. A raiz de la publicación en este sitio se comunicó con nosotros Carlos Garibay confirmando la autoria. Estos son sus datos para quienes quieran contactarlo:

Carlos Guillermo Garibay

1º de Mayo 2819 - (3.000) - Santa Fe
Tel/Fax 0342 - 4528281
e.mail: cgaribay@arnet.com.ar
y también cjgaribay@gigared.com


de la pág:http://www.palalbedrio.com.ar/empezar.htm

martes, 19 de agosto de 2008

un poco de musica... Juanes



Letras de Canciones




FOTOGRAFíA

Y en la distancia te puedo ver
Cuando tus fotos me siento a ver Cada vez que yo me voy llevo a un lado de mi piel
Tus fotografías para verlas cada vez
Que tu ausencia me devora entero el corazón
Y yo no tengo remedio más que amarte

Y en la distancia te puedo ver
Cuando tus fotos me siento a ver
Y en las estrellas tus ojos ver
Cuando tus fotos me siento a ver
Cada vez que te busco te vas
Y cada vez que te llamo no estás
Es por eso que debo decir que tú sólo en mis fotos estás

Cuando hay un abismo desnudo
Que se opone entre los dos
Yo me valgo del recuerdo Taciturno de tu voz
Y de nuevo siento enfermo este corazón
Que no le queda remedio más que amarte



Y en las estrellas tus ojos ver
Cuando tus fotos me siento a ver
Cada vez que te busco te vas
Y cada vez que te llamo no estás
Es por eso que debo decir que tú sólo en mis fotos estás.

sábado, 9 de agosto de 2008

para los niños...





Video Original Del Tema Dedicado A Las Aldeas Infantiles S.O.S.


QUE CANTEN LOS NIñOS

JOSE LUIS PERALES

Que canten los niños,que alcen la voz,
que hagan al mundo escuchar,
que unan sus voces y lleguen al sol,
en ellos esta la verdad.

Que canten los niños que viven en paz,
y aquellos que sufren dolor,
Que canten por esos que no cantaran porque han apagado su voz.

Yo canto para que me dejen vivir,
yo canto para que sonría mamá,
yo canto porque sea el cielo azul,
y yo para que no me ensucien el mar.

Yo canto para los que no tienen pan,
yo canto para que respeten la flor,
yo canto porque el mundo sea feliz,
yo canto para no escuchar el cañón.

Que canten los niños,que alcen la voz,
que hagan al mundo escuchar,
que unan sus voces y lleguen al sol,
en ellos esta la verdad.

Que canten los niños que viven en paz,
y aquellos que sufren dolor,
Que canten por esos que no cantaran porque han apagado su voz.

Yo canto porque que sea verde el jardín,
y yo para que no me apaguen el sol
yo canto por el que no sabe escribir,
y yo por el que escribe versos de amor.

Yo canto para que se escuche mi voz,
y yo para haber si les hago pensar,
yo canto porque quiero un mundo feliz,
y yo por si alguien me quiere escuchar.

Que canten los niños,que alcen la voz,
que hagan al mundo escuchar,
que unan sus voces y lleguen al sol,
en ellos esta la verdad.

Que canten los niños que viven en paz,
y aquellos que sufren dolor,
Que canten por esos que no cantaran porque han apagado su voz.


Que canten los niños,que alcen la voz,
que hagan al mundo escuchar,
que unan sus voces y lleguen al sol,
en ellos esta la verdad.

Que canten los niños que viven en paz,
y aquellos que sufren dolor,
Que canten por esos que no cantaran porque han apagado su voz

lunes, 4 de agosto de 2008

La escondida... juego con los sentimentos...

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.

Cuando El Aburrimiento había bostezado por tercera vez, La Locura como siempre tan loca, les propuso:
¿Vamos a jugar a las escondidas?

La Intriga levantó la ceja intrigada y La Curiosidad sin poder contenerse preguntó: ¿A las escondidas? ¿Y cómo es eso?

Es un juego, explicó La Locura, en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar, desde uno a un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

El entusiasmo bailó secundado por La Euforia. La Alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a La Duda, e incluso a La Apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, La Verdad prefirió no esconderse. ¿Para qué? si al final siempre la hallan. La Soberbia opinó que era un juego muy tonto (En el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y La Cobardía prefirió no arriesgarse…

Uno, Dos, Tres…; comenzó a contar La Locura. La primera en esconderse fue La Pereza, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. La Fe subió al cielo y La Envidia se escondió tras la sombra del Triunfo que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto.

La Generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para cada uno de sus amigos, que si ¿un lago cristalino?: Ideal para La Belleza. Que si ¿la hendija de un árbol?: Perfecto para La Timidez. Que si ¿el vuelo de una mariposa?: Lo mejor para La Voluptuosidad. Que si ¿una ráfaga de viento?: Magnífica para La Libertad. Así terminó por ocultarse en un rayito de sol.

El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo… pero sólo para él.

La Mentira se escondió en el fondo de los océanos (Mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris) y La Pasión y El Deseo en el Centro de los Volcanes.

El Olvido… se me olvidó donde se escondió… pero eso no es importante.

Cuando La Locura contaba, El Amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado… hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.

Un millón; contó La Locura y comenzó a buscar. La primera en salir fue La Pereza sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a La Fe discutiendo con Dios sobre Teología, y La Pasión y El Deseo los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a La Envidia y claro, así pudo deducir dónde estaba El Triunfo. El Egoísmo no tuvo ni que buscarlo; Él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a La Belleza y con La Duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin
decidir aún de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos, El Talento entre la hierba fresca, a La Angustia en una oscura cueva, a La Mentira detrás del arco iris… (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta El Olvido… que ya se le había olvidado que estaba jugando a las escondidas, pero sólo el amor no aparecía por ningún sitio.

La Locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por darse por vencida divisó un rosal y las rosas… y tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó: las espinas habían herido los ojos del Amor: La Locura no sabía qué hacer para disculparse, lloró, imploró, pidió perdón y hasta 25prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó a las escondidas en la tierra…

El Amor es ciego y La Locura siempre lo acompaña.


Anónimo

viernes, 18 de julio de 2008

Amigos...

Alex Campos Amigos

Mi niñez... maravilloso Serrat

Serrat...

Amigo mío

letra y música: Joan Manuel Serrat



Amigo mío que
desde que el tiempo fue
tiempo, vas sembrando guijarros
por donde es plomo el sol
y es tan espeso el polvo
del camino, que embarra el canto.

Si al ir manso a doblar
un recodo hacia el mar
vieses los ojos de esa muchacha,
detén tus aguas y
pregúntale si
se acuerda de mí.

Si la ves en primavera,
corre con ella
por los trigales,
arrancando amapolas, avena y grama
para adornar el jarrón que hay junto a su cama.

Si la ves cuando el verano,
corre su mano
seca y calina,
mécela entre tus brazos frescos de río.
Y vuelve para contármelo amigo mío.

Si al ir manso a doblar
un recodo hacia el mar
vieses los ojos de esa muchacha,
detén tus aguas y
pregúntale si
se acuerda de mí.

Si la ves cuando el otoño,
te hace ancho y hondo
y sueña el barbecho,
cuéntale que la llevo como el abrojo,
prendida en el pelo, el alma, el vientre y los ojos.

Si la ves cuando el invierno,
viste su terno
blanco y helado,
cuida que por las noches no sienta frío.
Y vuelve para contármelo amigo mío
.

Imaginemos...

Quiero que utilices tu imaginación y la percepción de tus nuevos ojos

para verte a ti mismo viviendo un sueño nuevo,

una vida en la que no sea necesario que justifiques tu existencia y

en la que seas libre para ser realmente quien eres.

Imagínate que tienes permiso para ser feliz

y para disfrutar de verdad tu vida.

Imagínate que vives libre de conflictos contigo mismo y con los demás.



Imagínate que no tienes miedo de expresar tus sueños.

Sabes qué quieres, cuándo lo quieres y qué no quieres.

Tienes libertad para cambiar tu vida y hacer que sea como tú quieras.

No temas pedir lo que necesitas,

decir que sí o decir que no a lo que sea o a quien sea.

Imagínate que vives sin miedo a ser juzgado por los demás.

Ya no te dejas llevar por lo que otras personas puedan pensar de ti.

Ya no eres responsable de la opinión de nadie.




No sientes la necesidad de controlar a nadie y nadie te controla a ti.

Imagínate que vives sin juzgar a los demás,

que los perdonas con facilidad y te desprendes de todos los juicios que sueles hacer.

No sientes la necesidad de tener razón ni de decirle a nadie que está equivocado.

Te respetas a ti mismo y a los demás, y a cambio, ellos te respetan a ti.

Imagínate que vives sin el miedo de amar y no ser correspondido.

Ya no temes que te rechacen y no sientas la necesidad de que te acepten.




Puedes decir "TE QUIERO " sin sentir vergüenza y sin justificarte.

Puedes andar por el mundo con el corazón completamente abierto

y sin el temor de que te puedan herir.

Imagínate que vives sin miedo a arriesgarte y a explorar la vida.

No temes perder nada.

No tienes miedo de estar vivo en el mundo y tampoco de morir.

Imagínate que te amas a ti mismo tal como eres.

Que amas tu cuerpo y tus emociones tal como son.

Sabes que eres perfecto tal como eres.



La razón por la que te pido que imagines todas estas cosas es porque ¡todas son posibles!

Puedes vivir en un estado de gracia, de dicha, en el suelo del cielo.

(Dr. Miguel Ruiz en "Los Cuatro Acuerdos")

Enseñanzas...




HUMILDAD...


Caminaba con mi padre,
cuando él se detuvo en una curva
y después de un pequeño silencio me preguntó:

- Además del cantar de los pájaros,
¿escuchas alguna cosa más?

Agudicé mis oídos y algunos segundos después
le respondí:

-Estoy escuchando el ruido de una carreta...


-Eso es, dijo mi padre. Es una carreta vacía.

Pregunté a mi padre:

¿Cómo sabes que es una carreta vacía si aún no la vemos?

Entonces mi padre respondió:
- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido.
Cuánto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.


Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna,
presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: "Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace".


La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas.
Y recuerden que existen personas tan pobres
que lo único que tienen es dinero.
"Nadie está más vacío, que aquel que esta lleno del Yo mismo. "Seamos lluvia serena y mansa que llega profundamente a las raíces, en silencio: nutriendo.

jueves, 17 de julio de 2008

Vuelve a empezar...

Aunque sientas el cansancio;
aunque el triunfo te abandone;
aunque un error te lastime;
aunque un negocio se quiebre;
aunque una traición te hiera;
aunque una ilusión se apague;
aunque el dolor queme los ojos;
aunque ignoren tus esfuerzos;
aunque la ingratitud sea la paga;
aunque la incomprensión corte tu risa;
aunque todo parezca nada;
¡VUELVE A EMPEZAR!



Autora: Cecilia Prezioso

Lecturas...

Los tres consejos


Una pareja de recién casados, era muy pobre y vivía de los favores de un pueblito del interior. Un día el marido le hizo la siguiente propuesta a su esposa: Querida, yo voy a salir de la casa, voy a viajar bien lejos, buscar un empleo y trabajar hasta tener condiciones para regresar y darte una vida más cómoda y digna. No sé cuanto tiempo voy a estar lejos, solo te pido una cosa: Que me esperes y mientras yo esté lejos, “me seas fiel, pues yo te seré fiel a ti”.
Así, siendo joven aún, caminó muchos días, hasta encontrar un hacendado que estaba necesitando de alguien para ayudarlo en su hacienda. El joven llegó y se ofreció para trabajar y fue aceptado. Pidió hacer un trato con su jefe, el cual fue aceptado también. El pacto fue el siguiente: “Déjeme trabajar por el tiempo que yo quiera y cuando yo encuentre que debo irme, el señor me libera de mis obligaciones. Yo no quiero recibir mi salario. Le pido al señor que lo coloque en una cuenta de ahorro hasta el día en que me vaya. El día que yo salga usted me dará el dinero que haya ganado”.

Estando ambos de acuerdo, aquel joven trabajó durante 20 años, sin vacaciones y sin descanso. Después de veinte años se acercó a su patrón y le dijo: “patrón, ya quiero mi dinero, pues quiero regresar a mi casa.” El patrón le respondió: “Muy bien, hicimos un pacto y voy a cumplirlo, solo que antes quiero hacerte una propuesta, ¿está bien? Yo te doy tu dinero y tú te vas, o te doy tres consejos y no te doy el dinero y te vas. Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos y viceversa. Vete a tu cuarto, piénsalo y después me das la respuesta”

Él pensó durante dos días, buscó al patrón y le dijo: “Quiero los tres consejos”

El patrón le recordó: “Si te doy los consejos, no te doy el dinero” Y el empleado respondió:”Quiero los consejos”… El patrón entonces le aconsejó:

1. Nunca tomes atajos en tu vida. Caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida.

2. Nunca seas curioso de aquello que represente el mal, pues la curiosidad por el mal puede ser fatal.

3. Nunca tomes decisiones en momentos de odio y dolor, pues puedes arrepentirte demasiado tarde.

Después de darle los consejos, el patrón le dijo al joven, que ya no era tan joven, así:
”Aquí tienes tres panes, dos para comer durante el viaje y el tercero es para comer con tu esposa cuando llegues a tu casa”. El hombre entonces, siguió su camino de vuelta, de veinte años lejos de su casa y de su esposa que él tanto amaba.

Después del primer día de viaje, encontró una persona que lo saludó y le preguntó: “¿Para donde vas?” Él le respondió: “Voy para un camino muy distante que queda a más de veinte días de caminata por esta carretera”. La persona le dijo entonces: “Joven, este camino es muy largo, yo conozco un atajo con el cual llegarás en pocos días” el joven contento, comenzó a caminar por el atajo, cuando se acordó del primer consejo, entonces volvió a seguir por el camino normal. Días después supo que el atajo llevaba a una emboscada…

Después de algunos días de viaje, y cansado al extremo, encontró una pensión a la vera de la carretera, donde poder hospedarse. Pagó la tarifa por día y después de tomar un baño se acostó a dormir. De madrugada se levantó asustado con un grito aterrador.
Se levantó de un salto y se dirigió hasta la puerta para ir a donde escuchó el grito.

Cuando estaba abriendo la puerta, se acordó del segundo consejo. Regresó y se acostó a dormir. Al amanecer, después de tomar café, el dueño de la posada le preguntó si no había escuchado el grito y le contestó que sí lo había escuchado. El dueño de la posada le preguntó: ¿Y no sintió curiosidad? Él le contesto que no. A lo que el dueño les respondió:

”Usted es el primer huésped que sale vivo de aquí, pues mi único hijo tiene crisis de locura, grita durante la noche y cuando el huésped sale, lo mata y lo entierra en el quintal”.

El joven siguió su larga jornada, ansioso por llegar a su casa. Después de muchos días y noches de caminata, ya al atardecer, vio entre los árboles humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa, camino y vio entre los arbustos la silueta de su esposa. Estaba anocheciendo, pero alcanzó a ver que ella no estaba sola.

Anduvo un poco más y vio que ella tenía en sus piernas, un hombre al que estaba acariciando los cabellos. Cuando vio aquella escena, su corazón se llenó de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad.

Respiró profundo y apresuró sus pasos, cuando recordó el tercer consejo. Entonces se paró y reflexionó, decidió dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar una decisión. Al amanecer ya con la cabeza fría, él dijo: “No voy a matar a mi esposa,
volveré con mi patrón y le pediré que me acepte de vuelta. Solo que antes, quiero decirle a mi esposa que siempre le fui fiel a ella”.

Se dirigió a la puerta de la casa y tocó… Cuando la esposa le abre la puerta y lo reconoce, se cuelga de su cuello y lo abraza afectuosamente. El trató de quitársela de arriba, pero no lo consiguió. Entonces con lágrimas en los ojos le dijo: “Yo te fui fiel y tú me traicionaste. Ella espantada le responde: “¿Cómo? Yo nunca te traicioné, te esperé durante veinte años”. Él entonces le preguntó: “¿Y quién era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde?” Y ella le contestó: “Aquel hombre es nuestro hijo”.

Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada. Hoy tiene veinte años de edad. Entonces el marido entró, abrazó a su hijo y les contó toda su historia, en cuanto su esposa preparaba la cena. Se sentaron juntos a comer el último pan.

Después de la oración de agradecimiento, con lágrimas de emoción, él partió el pan y al abrirlo, se encontró todo su dinero, el pago de sus veinte años de dedicación.

Muchas veces creemos que los atajos “quemar etapas” nos ayudan a llegar más rápido, lo que no siempre es verdad...

Muchas veces somos curiosos, queremos saber de cosas que ni nos dan respeto y no nos traen nada de bueno...

Otras veces reaccionamos movidos por el impulso, en momentos de rabia, y después falta y tardíamente nos arrepentimos...

Espero que tú, así como yo, no te olvides de estos consejos, no te olvides también de confiar (aunque tengas muchos motivos para desconfiar).

domingo, 13 de julio de 2008

Solo por Hoy

JUAN XXIII

Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.

Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto, cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie sino a mí mismo.

Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino también en este.

Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que todas las circunstancias se adapten a mis deseos.

Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

Sólo por hoy haré por lo menos una sola cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré a cabalidad, pero lo redactaré y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

Sólo por hoy creeré aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.

Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y creer en la bondad.


Puedo hacer el bien durante doce horas, lo que me descorazonaría si pensase tener que hacerlo durante toda mi vida.

TRES VIEJOS

Una mujer salió de su casa y vio a tres viejos de largas barbas sentados frente a su jardín.Ella no los conocía y les dijo: -No creo conocerlos, pero deben tener hambre. Por favor entren a mi casa para que puedan comer algo.
Ellos preguntaron: -¿Está el hombre de la casa?
-No-, respondió ella,
-No está. -Entonces no podemos entrar-, dijeron ellos.

Al atardecer, cuando el marido llegó, ella le contó lo sucedido.¡Entonces vé, diles que ya llegué e invítalos a pasar!
La mujer salió a invitar a los hombres a pasar a su casa.
-No podemos entrar a una casa los tres juntos-, explicaron los viejitos.
-¿Por qué?-, quiso saber ella.
Uno de los hombres apuntó hacia otro de sus amigos y explicó: -Su nombre es Riqueza... Luego indicó hacia el otro.
-Su nombre es Éxito... y yo me llamo Amor.
Ahora ve adentro y decidan con tu marido a cuál de nosotros tres Uds. desean invitar a vuestra casa.
La mujer entró a su casa y le contó a su marido lo que le habían dicho.

El hombre se puso feliz: -¡Qué bueno! Y ya que así es el asunto, entonces invitemos a Riqueza, dejemos que entre y llene nuestra casa de riqueza.

Su esposa no estuvo de acuerdo: -Querido..., ¿Porqué no invitamos a Éxito?

La hija del matrimonio estaba escuchando desde la otra esquina de la casa y vino corriendo con una idea: -¿No sería mejor invitar a Amor? ¡Nuestro hogar entonces estaría lleno de amor!.

-Hagamos caso del consejo de nuestra hija-, dijo el esposo a su mujer. Ve afuera e invita a Amor para que sea nuestro huésped.
La esposa salió afuera y les preguntó a los tres viejos: -¿Cuál de ustedes es Amor? Por favor, que venga para que sea nuestro invitado.Amor se puso de pie y comenzó a caminar hacia la casa.
Los otros dos también se levantaron y lo siguieron.Sorprendida, la dama les preguntó a Riqueza y Éxito: -Yo sólo invité a Amor, ¿Por qué también vienen Uds.?

Los viejos respondieron juntos: - Si hubieras invitado a Riqueza o Éxito, los otros dos habrían permanecido afuera, pero ya que invitaste a Amor, donde sea que él vaya, nosotros vamos con él. ¡Dondequiera que hay amor, hay también riqueza y éxito!

Argentina... muy al sur



Se conoce como el Viejo Expreso Patagónico al tren que une las localidades de El Maitén, Esquel e Ingeniero Jacobacci. En un comienzo, aquellas líneas férreas se poblaron con trenes destinados a transportar lana hacia Buenos Aires, capital de la Argentina. También abastecía a las poblaciones de Trevelín, Esquel y El Maitén. Luego, el mejoramiento del camino y el incremento de la velocidad de los transportes situó al tren patagónico en una situación desfavorable. Sobre la locomotora y vagones se derramó un interludio de inactividad y olvido. Pero luego, las desnudas amplitudes patagónicas quizás obraron para recibir nuevamente la visita del rechinar de los rieles y el agudo silbato de las locomotoras. Así, hoy por hoy, el Viejo Expreso Patagónico ha resurgido. Su angosta y dinámica anatomía ya no transporta insumos y mercaderías. Ahora desplaza las miradas asombradas de los turistas que atisban una parte de Patagonia desde la noble marcha del antiguo tren del sur.

escuchemos... Beatles

sábado, 12 de julio de 2008

Cortázar...

Historia verídica
[Cuento. Texto completo]

Julio Cortázar

A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caros, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto.
Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.

Bendicion Celta

Que el camino salga a tu encuentro.
Que el viento siempre esté detrás de tí y la lluvia caiga suave sobre tus campos.
Y hasta que nos volvamos a encontrar,
que Dios te sostenga suavemente en la palma de su mano.

Que vivas por el tiempo que tú quieras,
y que siempre quieras vivir plenamente.
Recuerda siempre olvidar las cosas que te entristecieron,
pero nunca olvides recordar aquellas que te alegraron.

Recuerda siempre olvidar a los amigos que resultaron falsos,
pero nunca olvides recordar a aquellos que permanecieron fieles.
Recuerda siempre olvidar los problemas que ya pasaron,
pero nunca olvides recordar las bendiciones de cada día.

Que el día más triste de tu futuro no sea peor
que el día más feliz de tu pasado.
Que nunca caiga el techo encima tuyo y que los amigos
reunidos debajo de él nunca se vayan.
Que siempre tengas palabras cálidas en un anochecer frío,
una luna llena en una noche oscura,
y que el camino siempre se abra a tu puerta.

Que vivas cien años, con un año extra para arrepentirte!
Que el Señor te guarde en su mano, y no apriete mucho su puño.
Que tus vecinos te respeten, los problemas te abandonen,
los ángeles te protejan, y el cielo te acoja.

Y que la fortuna de las colinas irlandesas te abrace.
Que las bendiciones de San Patricio te contemplen.
Que tus bolsillos estén pesados, y tu corazón ligero.
Que la buena suerte te persiga,
y cada día y cada noche tengas muros contra el viento,
un techo para la lluvia, bebidas junto al fuego,
risas para consolarte aquellos a quienes amas cerca de tí,
y todo lo que tu corazón desee!

Que Dios esté contigo y te bendiga, que veas a los hijos de tus hijos,
que el infortunio te sea breve, y te deje rico en bendiciones.
Que no conozcas nada más que la felicidad.
Desde este día en adelante, que Dios te conceda muchos años de vida,
de seguro Él sabe que la tierra no tiene suficientes ángeles.

Un poco de poesía... Amado Nervo


Alégrate


Si eres pequeño, alégrate,

porque tu pequeñez

sirve de contraste a otros en el universo,

porque esa pequeñez

constituye la razón esencial de su grandeza;

porque para ellos ser grandes

han necesitado que tú seas pequeño,
como la montaña

para culminar necesita alzarse

entre las colinas, lomas y cerros.





Si eres grande,

alégrate, porque lo invisible

se manifestó en ti de manera más excelente;

porque eres un éxito del Artista eterno.



Si eres sano,

alégrate, porque en ti

las fuerzas de la naturaleza han llegado

a la ponderación y a la armonía.


Si eres enfermo,

alégrate, porque luchan en tu organismo

fuerzas contrarias que acaso buscan

una resultante de belleza;

porque en ti se ensaya ese divino alquimista

que se llama el Dolor.



Si eres rico,

alégrate, por toda la fuerza

que el Destino ha puesto en tus manos,

para que la derrames...


Si eres pobre,

alégrate, porque tus alas serán más ligeras;

porque la vida te sujetará menos;

porque el Padre realizará en ti

más directamente

que en el rico

el amable prodigio periódico

del pan cotidiano...



Alégrate si amas,

porque eres más semejante a Dios

que los otros.



Alégrate si eres amado,

porque hay en esto

una predestinación maravillosa.



Alégrate si eres pequeño;

alégrate si eres grande;

alégrate si tienes salud;

alégrate si la has perdido;

alégrate si eres rico, si eres pobre,
alégrate;

alégrate si te aman;

si amas, alégrate;

alégrate siempre,

siempre, siempre.


Amado Nervo



Amado Nervo, poeta mexicano, n. en Tepir, Nayarid (1870-1919), cultivador de la lírica modernista. Fué seminarista y diplomático. Escribió una obra extensa. Su poesía es diáfana, musical, y su métrica innovadora. Autor de Serenidad, Elevación, Plenitud, La amada inmóvil, El arquero divino. Escribió también narraciones cortas (El bachiller, Pascual Aguilera, etc.). - Imagen: Auguste Renoir; 'El almuerzo de los remeros' (1881). - Mont.: JMS/Caracas.

martes, 8 de julio de 2008

Una cuento infantil... Gobolino

Gobolino el gato embrujado

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Gobolino el gato aventurero...

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Gobolino el gato faldero...

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Gobolino el gato del caballero...

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Serrat canta a Machado

Cantares
(vistas de Soria)
Antonio Machado


Canciones de la Infancia...Maria Elena Walsh














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CANCION DE TOMAR EL TE


Estamos invitados a tomar el té.
La tetera es de porcelana
pero no se ve,
yo no sé por qué.


La leche tiene frío
y la abrigaré,
le pondré un sobretodo mío
largo hasta los pies,
yo no sé por qué.


Cuidado cuando beban,
se les va a caer
la nariz dentro de la taza
y eso no esta bien,
yo no sé por qué.


Detrás de una tostada
se escondió la miel,
la manteca muy enojada
la retó en inglés,
yo no sé por qué.


Mañana se lo llevan preso
a un coronel
por pinchar a la mermelada
con un alfiler,
yo no sé por qué.


Parece que el azúcar
siempre negra fue
y de un susto se puso blanca
tal como la ven,
yo no sé por qué.


Un plato timorato
se casó anteayer.
A su esposa la cafetera
la trata de usted,
yo no sé por qué.


Los pobres coladores
tienen mucha sed
porque el agua se les escapa
cada dos por tres,
yo no sé por qué.

lunes, 7 de julio de 2008

Bee Gees- MELODY (1971)

Melody fair / First of may




In The Morning




TEACH YOUR CHILDREN




Don't you ever ask them why, if they told you, you will cry,
So just look at them and sigh and know they love you.

And you, of tender years,
Can't know the fears that your elders grew by.
And so please help them with your youth,
They seek the truth before they can die.
Teach your parents well,
Their children's hell will slowly go by.
And feed them on your dreams,
The one they picks, the one you'll know by.

Don't you ever ask them why, if they told you, you will cry,
So just look at them and sigh and know they love you.......

Teach your parents well,
Their children's hell will slowly go by.
And feed them on your dreams,
The one they picks, the one you'll know by.

Don't you ever ask them why, if they told you, you will cry,
So just look at them and sigh and know they love you.......


Crosby, Stills, Nash & Young
Teach Your Children (1970)


BEE GEES. Album ODESSA

MELODY FAIR

Who is the girl with the crying face looking at millions of signs?
She knows that life is a running race,
Her face shouldn´t show any line.

Melody Fair won´t you comb your hair? You can be beautiful too.
Melody Fair , remember you´re only a woman .
Melody Fair, remember you´re only a girl. Ah...

Who is the girl at the window pane, watching the rain falling down?
Melody, life isn´t like the rain ; its just like a merry go round.

Melody Fair won´t you comb your hair? You can be beautiful too.
Melody Fair, remember you´re only a woman.
Melody Fair, remember you´re only a girl. Ah...

Who is the girl with the crying face, looking at millions of signs?
She knows that life is a running race.
Her face shouldn´t show any lines.

Melody Fair won´t you comb your hair? You can be beautiful too.
Melody Fair , remember you´re only a woman.
Melody Fair, remember you´re only a girl. Ah ...


FIRST of MAY

When I was small, and Christmas trees were tall,
we used to love while others used to play.
Don´t ask me why, but time has passed us by,
some one else moved in from far away.

[chorus]
Now we are tall, and Christmas trees are small,
and you don´t ask the time of day.
But you and I, our love will never die,
but guess we´ll cry come first of May.

The apple tree that grew for you and me,
I watched the apples falling one by one.
And I recall the moment of them all,
the day I kissed your cheek and you were mine.

[chorus]

When I was small, and Christmas trees were tall,
do do do do do do do do do...
Don´t ask me why, but time has passed us by,
some one else moved in from far away.


Fantastica pelicula!!!!

Directed by Waris Hussein
Produced by Ronald S. Kass David Puttnam
Written by Andrew Birkin Alan Parker
Starring
Jack Wild
Mark Lester
Tracy Hyde
Music by The Bee Gees
Cinematography Peter Suschitzky
Editing by John Victor Smith
Distributed by British Lion Films
Release date(s) 1971
Running time 103 min.
Country UK
Language English

Cast
• Jack Wild as Ornshaw
・ Mark Lester as Daniel
・ Tracy Hyde as Melody
・ Sheila Steafel as Mrs. Latimer
・ Keith Barron as Mr. Latimer
・ Roy Kinnear as Mr. Perkins
・ Hilda Barry as Grandma Perkins
・ Peter Walton as Fensham
・ Kay Skinner as Peggy
・ William Vanderpuye as O'Leary
・ Camille Davies as Muriel
・ Craig Marriott as Dadds
・ Billy Franks as Burgess
・ Tim Wylton as Mr. Fellows
・ June Jago as Miss Fairfax
・ Neil Hallett
・ Ken Jones as Mr. Dicks
・ Lesley Roach
・ Colin Barrie as Chambers
・ June C. Ellis as Miss Dimkins
・ James Cossins as Headmaster
・ Kate Williams as Mrs. Perkins
・ Dawn Hope as Maureen
・ John Gorman as Boys' Brigade Captain
・ Robin Hunter as George
・ Stephen Mallett
・ Ashley Knight as Stacey
・ Tracy Reed as Man and Woman in Hospital, TV Film
・ Leonard Brockwell

domingo, 6 de julio de 2008

Cuentos favoritos...

El hombrecito del azulejo


Los dos médicos cruzan el zaguán hablando en voz baja. Su juventud puede más que sus barbas y que sus levitas severas, y brilla en sus ojos claros. Uno de ellos, el doctor Ignacio Pirovano, es alto, de facciones resueltamente esculpidas. Apoya una de las manos grandes, robustas, en el hombro del otro, y comenta:
­Esta noche será la crisis.
­Sí, ­responde el doctor Eduardo Wilde­ ; hemos hecho cuanto pudimos.
­Veremos mañana. Tiene que pasar esta noche. . . Hay que esperar...
Y salen en silencio. A sus amigos del club, a sus compañeros de la Facultad, del Lazareto y del Hospital del Alto de San Telmo, les hubiera costado reconocerles, tan serios van, tan ensimismados, porque son dos hombres famosos por su buen humor, que en el primero se expresa con farsas estudiantiles y en ef segundo con chisporroteos de ironía mordaz.
Cierran la puerta de calle sin ruido y sus pasos se apagan en la noche. Detrás, en el gran patio que la luna enjalbega, la Muerte aguarda, sentada en el brocal del pozo. Ha oído el comentario y en su calavera flota una mueca que hace las veces de sonrisa. También lo oyó el hombrecito del azulejo.
El hombrecito del azulejo es un ser singular. Nació en Francia, en Desvres, departamento del Paso de Calais, y vino a Buenos Aires por equivocación. Sus manufactureros, los Fourmaintraux, no lo destinaban aquí, pero lo incluyeron por error dentro de uno de los cajones rotulados para la capital argentina, e hizo el viaje, embalado prolijamente el único distinto de los azulejos del lote. Los demás, los que ahora lo acompañan en el zócalo, son azules corno él, con dibujos geométricos estampados cuya tonalidad se deslíe hacia el blanco def centro lechoso, pero ninguno se honra con su diseño: el de un hombrecito azul, barbudo, con calzas antiguas, gorro de duende y un bastón en la mano derecha. Cuando el obrero que ornamentaba el zaguán porteño topó con él, lo dejó aparte, porque su presencia intrusa interrumpía el friso; mas luego le hizo falta un azulejo para completar y lo colocó en un extremo, junto a la historiada cancela que separa zaguán y patio, pensando que nadie lo descubriría. Y el tiempo transcurrió sin que ninguno notara que entre los baldosines había uno, disimulado por la penumbra de la galería, tan diverso. Entraban los lecheros, los pescadores, los vendedores de escobas y plumeros hechos por los indios pampas; depositaban en el suelo sus hondos canastos, y no se percataban del menudo extranjero del zócalo. Otras veces eran las señoronas de visita las que atravesaban el zaguán y tampoco lo veían, ni lo veían las chinas crinudas que pelaban la pava a la puerta aprovechando la hora en que el ama rezaba el rosario en la Iglesia de San Miguel. Hasta que un día la casa se vendió y entre sus nuevos habitantes hubo un niño, quien lo halló de inmediato.
Ese niño, ese Daniel a quien la Muerte atisba ahora desde el brocal, fue en seguida su amigo. Le apasionó el misterio del hombrecito del azulejo, de ese diminuto ser que tiene por dominio un cuadrado con diez centímetros por lado, y que sin duda vive ahí por razones muy extraordinarias y muy secretas. Le dio un nombre. Lo llamó Martinito, en recuerdo del gaucho don Martín que le regaló un petiso cuando estuvieron en la estancia de su tío materno, en Arrecifes, y que se le parece vagamente, pues lleva como él unos largos bigotes caídos y una barba en punta y hasta posee un bastón hecho con una rama de manzano.
­¡Martinito! ¡Martinito!
El niño lo llama al despertarse, y arrastra a la gata gruñona para que lo salude. Martinito es el compañero de su soledad. Daniel se acurruca en el suelo junto a él y le habla durante horas, mientras la sombra teje en el suelo la minuciosa telaraña de la cancela, recortando sus orlas y paneles y sus finos elementos vegetales, con la medialuna del montante donde hay una pequeña lira.
Martinito, agradecido a quien comparte su aislamiento, le escucha desde su silencio azul, mientras las pardas van y vienen, descalzas, por el zaguán y por el patio que en verano huele a jazmines del país y en invierno, sutilmente, al sahumerio encendido en el brasero de la sala.
Pero ahora el niño está enfermo, muy enfermo. Ya lo declararon al salir los doctores de barba rubia. Y la Muerte espera en el brocal.
El hombrecito se asoma desde su escondite y la espía. En el patio lunado, donde las macetas tienen la lividez de los espectros, y los hierros del aljibe se levantan como una extraña fuente imnóvil, la Muerte evoca las litografías del mexicano José Guadalupe Posada, ese que tantas "calaveras, ejemplos y corridos" ilustró durante la dictadura de Porfirio Díaz, pues como en ciertos dibujos macabros del mestizo está vestida como si fuera una gran señora, que por otra parte lo es.
Martinito estudia su traje negro de revuelta cola, con muchos botones y cintas, y a gorra emplumada que un moño de crespón sostiene bajo el maxilar y estudia su cráneo terrible, más pavoroso que ei de los mortales porque es la calavera de la propia Muerte y fosforece con verde resplandor. Y ve que la Muerte bosteza.
Ni un rumor se oye en la casa. E1 ama recomendó a todos que caminaran rozando apenas el suelo, como si fueran ángeles, para no despertar a Daniel, y las pardas se han reunido a rezar quedamente en el otro patio, en tanto que la señora v sus hermanas lloran con los pañuelos apretados sobre los labios, en el cuarto def enfermo, donde algún bicho zumba como si pidiera silencio, alrededor de la única lámpara encendida.
Martinito piensa que el niño, su amigo, va a morir, y le late el frágil corazón de cerámica. Ya nadie acudirá cantando a su escondite del zaguán; nadie le traerá los juguetes nuevos, para mostrárselos y que conversen con él. Quedará solo una vez más, mucho más solo ahora que sabe lo que es la ternura.
La Muerte, entretanto, balancea las piernas magras en el brocal poliédrico de mármol que ornan anclas y delfines. El hombrecito da un paso y abandona su cuadrado refugio. Va hacia el patio, pequeño peregrino azul que atraviesa los hierros de la cancela asombrada, apoyándose en el bastón. Los gatos a quienes trastorna la proximidad de la Muerte, cesan de maullar: es insólita la presencia del personaje que podría dormir en la palma de la mano de un chico; tan insólita como la de la enlutada mujer sin ojos. Allá abajo, en el pozo profundo, la gran tortuga que lo habita adivina que algo extraño sucede en la superficie,y saca la cabeza del caparazón.
La Muerte se hastía entre las enredaderas tenebrosas, mientras aguarda la hora fija en que se descalzará los mitones fúnebres para cumplir su función. Desprende el relojito que cuelga sobre su pecho fláccido y al que una guadaña sirve de minutero, mira la hora y vuelve a bostezar. Entonces advierte a sus pies al enano del azulejo, que se ha quitado el bonete y hace una reverencia de Francia.
­Madame la Mort...
A la Muerte le gusta, súbitamente, que le hablen en francés. Eso la aleja del modesto patio de una casa criolla perfumada con alhucema y benjuí; la aleja de una ciudad donde, a poco que se ande por la calle, es imposible no cruzarse con cuarteadores y con vendedores de empanadas. Porque esta Muerte, la Muerte de Daniel, no es la gran Muerte, como se pensará, la Muerte que las gobierna a todas, sino una de tantas Muertes, una Muerte de barrio, exactamente la Muerte del barrio de San Miguel en Buenos Aires, y al oírse dirigir la palabra en francés, cuando no lo esperaba, y por un caballero tan atildado, ha sentido crecer su jerarquía en el lúgubre escalafón. Es hermoso que la llamen a una así: "Madame la Mort." Eso la aproxima en el parentesco a otras Muertes mucho más ilustres, que sólo conoce de fama, y que aparecen junto al baldaquino de los reyes agonizantes, reinas ellas mismas de corona y cetro, en el momento en que los embajadores y los príncipes calculan las amarguras y las alegrías de las sucesiones históricas.
­Madame la Mort...
La Muerte se inclina, estira sus falanges y alza a Martinito. Lo deposita, sacudiéndose como un pájaro, en el brocal.
­Al fin­ reflexiona la huesuda señora ­ pasa algo distinto.
Está acostumbrada a que la reciban con espanto. A cada visita suya, los que pueden verla, los gatos, los perros, los ratones­ huyen vertiginosamente o enloquecen la cuadra con sus ladridos, sus chillidos y su agorero maullar. Los otros, los moradores del mundo secreto ­los personajes pintados en los cuadros, las estatuas de los jardines, las cabezas talladas en los muebles, los espantapájaros, las miniaturas de las porcelanas­ fingen no enterarse de su cercanía, pero enmudecen como si imaginaran que así va a desentenderse de ellos y de su permanente conspiración temerosa. Y todo, ¿por qué?, ¿porque alguien va a morir?, ¿y eso? Todos moriremos; también morirá la Muerte.
Pero esta vez no. Esta vez las cosas acontecen en forma desconcertante. El hombrecito está sonriendo en el borde del brocal, y la Muerte no ha observado hasta ahora que nadie le sonriera. Y hay más. El hombrecito sonriente se ha puesto a hablar, a hablar simplemente, naturalmente, sin énfasis, sin citas latinas, sin enrostrarle esto o aquello y, sobre todo, sin lágrimas. Y ¿qué le dice?
La Muerte consulta el reloj. Faltan cuarenta y cinco minutos.
Martinito le dice que comprende que su misión debe ser muy aburrida v que si se lo permite la divertirá, y antes que ellá le responda, descontando su respuesta afirmativa, el hombrecito se ha lanzado a referir un complicado cuento que transcurre a mil leguas de allí, allende el mar, en Desvres de Francia. Le explica que ha nacido en Desvres, en casa de los Fourmaintraux, los manufactureros de cerámica. "rue de Poitiers", y que pudo haber sido de color cobalto, o negro, o carmín oscuro, o amarillo cromo, o verde, u ocre rojo, pero que prefiere este azu] de ultramar. ¿No es cierto? N'est-ce pas? Y le confía cómo vino por error a Buenos Aires y, adelantándose a las réplicas, dando unos saltitos graciosos, le describe las gentes que transitan por el zaguán: la parda enamorada del carnicero; el mendigo que guarda una moneda de oro en la media; el boticario que ha inventado un remedio para la calvicie y que, de tanto repetir demostraciones y ensayarlo en sí mismo, perdió el escaso pelo que le quedaba; el mayoral del tranvía de los hermanos Lacroze, que escolta a la señora hasta la puerta, galantemente, "comme un gentilhomme", y luego desaparece corneteando...
La Muerte ríe con sus huesos bailoteantes y mira el reloj. Faltan treinta y tres minutos.
Martinito se alisa la barba en punta y, como Buenos Aires ya no le brinda tema y no quiere nombrar a Daniel y a la amistad que los une, por razones diplomáticas, vuelve a hablar de Desvres, del bosque trémulo de hadas, de gnomos y de vampiros, que lo circunda, y de la montaña vecina, donde hay bastiones ruinosos y merodean las hechiceras la noche del sábado. Y habla y habla. Sospecha que a esta Muerte parroquial le agradará la alusión a otras Muertes más aparatosas, sus parientas ricas, y le relata lo que sabe de las grandes Muertes que entraron en Desvres a caballo, hace siglos, armadas de pies a cabeza, al son de los curvos cuernos marciales, "bastante diferentes, n'est-ce pas, de la corneta del mayoral del tránguay", sitiando castillos e incendiando iglesias, con los normandos, con los ingleses, con los borgoñones.
Todo el patio se ha colmado de sangre y de cadáveres revestidos de cotas de malla. Hay desgarradas banderas con leopardos y flores de lis, que cuelgan de la cancela criolla; hay escudos partidos junto al brocal y yelmos rotos junto a las rejas, en el aldeano sopor de Buenos Aires, porque Martinito narra tan bien que no olvida pormenores. Además no está quieto ni un segundo, y al pintar el episodio más truculento introduce una nota imprevista, bufona, que hace reir a la Muerte del barrio de San Miguel, como cuando inventa la anécdota de ese general gordísimo, tan temido por sus soldados, que osó retar a duelo a Madame la Mort de Normandie, y la Muerte aceptó el duelo, y mientras éste se desarrollaba lla produjo un calor tan intenso que obligó a su adversario a despojarse de sus ropas una a una, hasta que los soldados vieron que su jefe era en verdad un individuo flacucho, que se rellellaba de lanas y plumas, como un almohadón enorme, para fingir su corpulencia.
La Muerte ríe como una histérica, aferrada al forjado coronamiento del aljibe.
­Y además... ­prosigue el hombrecito del azulejo.
Pero la Muerte lanza un grito tan siniestro que muchos se persignan en la ciudad, figurándose que un ave feroz revolotea entre los campanarios. Ha mirado su reloj de nuevo y ha comprobado que el plazo que el destino estableció para Daniel pasó hace cuatro minutos. De un brinco se para en la mitad del patio, y se desespera. ¡Nunca, nunca había sucedido esto, desde que presta servicios en el barrio de San Miguel! ¿Qué sucederá ahora y cómo rendirá cuentas de su imperdonable distracción? Se revuelve, iracunda, trastornando el emplumado sombrero y el moño, y corre hacia Martinito. Martinito es ágil y ha conseguido, a pesar del riesgo y merced a la ayuda de los delfines de mármol adheridos al brocal, descender al patio, y escapa como un escarabajo veloz hacia su azulejo del zaguán. La Muerte lo persigue v lo alcanza en momentos en que pretende disimularse en la monotonía del zócalo. Y lo descubre, muy orondo, apoyado en el bastón, espejeantes las calzas de caballero antiguo.
El se ha salvado­castañetean los dientes amarillos de la Muerte­, pero tú morirás por él.
Se arranca el mitón derecho y desliza la falange sobre el pequeño cuadrado, en el que se diseña una fisura que se va agrandando; la cerámica se quiebra en dos trozos que caen al suelo. La Muerte los recoge, se acerca al aljibe y los arroja en su interior, donde provocan una tos breve al agua quieta y despabilan a la vieja tortuga errnitaña. Luego se va, rabiosa, arrastrando los encajes lúgubres. Aun tiene rnucho que hacer y esta noche nadie volverá a burlarse de ella.
Los dos médicos jóvenes regresan por la mañana. En cuanto entran en la habitación de Daniel se percatan del cambio ocurrido. La enfermedad hizo crisis como presumían. El niño abre los ojos, y su madre y sus tías lloran, pero esta vez es de júbilo. El doctor Pirovano y el doctor Wilde se sientan a la cabecera del enfermo. Al rato, las señoras se han contagiado del optimismo que emana de su buen humor. Ambos son ingeniosos, ambos están desprovistos de solemnidad, a pesar de que el primero dicta la cátedra de histología y anatomía patológica y de que el segundo es profesor de medicina legal y toxicología, también en Ia Facultad de Buenos Aires. Ahora lo único que quieren es que Daniel sonría. Pirovano se acuerda del tiempo no muy lejano en que urdía chascos pintorescos, cuando era secretario del disparatado Club del Esqueleto, en la Farmacia del Cóndor de Oro, y cambiaba los letreros de las puertas, robaba los faroles de las fondas y las linternas de los serenos, echaba municiones en las orejas de los caballos de los lecheros y enseñaba insolencias a los loros. Daniel sonríe por fin y Eduardo Wilde le acaricia la frente, nostálgico, porque ha compartido es a vida de estudiantes felices, que le parece remota, soñada, irreal.
Una semana más tarde, el chico sale al patio. Alza en brazos a la gata gris y se apresura, titubeando todavía, a visitar a su amigo Martinito. Su estupor y su desconsuelo corren por la casa, al advertir la ausencia del hombrecito y que hay un hueco en el lugar del azulejo extraño. Madre y tías, criadas y cocinera, se consultan inútilmente. Nadie sabe nada. Revolucionan las habitaciones, en pos de un indicio, sin hallarlo. Daniel llora sin cesar. Se aproxima al brocal del aljibe, llorando, llorando, y logra encaramarse y asomarse a su interior. Allá dentro todo es una fresca sombra y ni siquiera se distingue a la tortuga, de modo que menos aun se ven los fragmentos del azulejo que en el fondo descansan. Lo único que el pozo le ofrece es su propia imagen, reflejada en un espejo oscuro, la imagen de un niño que llora.
El tiempo camina, remolón, y Daniel no olvida al hombrecito. Un dia vienen a Ia casa dos hombres con baldes, cepillos y escobas. Son los encargados de limpiar el pozo, y como en cada oportunidad en que cumplen su tarea, ese es día de fiesta para las pardas, a quienes deslumbra el ajetreo de los mulatos cantores que, semidesnudos, bajan a la cavidad profunda y se están ahí largo espacio, baldeando y fregando. Los muchachos de la cuadra acuden. Saben que verán a la tortuga, quien sólo entonces aparece por el patio, pesadota, perdida como un anacoreta a quien de pronto trasladaran a un palacio de losas en ajedrez. Y Daniel es el más entusiasmado, pero aIgo enturbia su alegría, pues hoy no le será dado, como el año anterior, presentar la tortuga a Martinito. En eso cavila hasta que, repentinamente, uno de los hombres grita, desde la hondura, con voz de caverna:
¡Ahí va algo, abarájenlo!
Y el chico recibe en las manos tendidas el azulejo intacto, con su hombrecito en el medio; intacto, porque si un enano francés estampado en una cerámica puede burlar a la Muerte, es justo que también puedan burlarla las lágrimas de un niño.


Manuel Mujica Lainez
Misteriosa Buenos Aires (1950)